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El alcoholismo ocasiona efectos inmediatos y a largo plazo que pueden repercutir en la salud. Desde enfermedades graves, problemas familiares, emocionales, laborales y legales, gastos innecesarios e incluso disfunción eréctil.

Sus efectos inmediatos son:

•  Euforia y desinhibición, conductas que promueven su consumo sobre todo en jóvenes y adultos con baja autoestima, inseguridad o que suelen ceder a los retos de los compañeros. •  Mareos con sensación de “bienestar”. •  Náuseas y vómitos cuando se han excedido los niveles tolerados por cada persona. •  Después de haber ingerido 2 o 3 copas te afectan los centros motores del cerebro y se inicia una marcha incierta con torpeza en otros movimientos.

Efectos a largo plazo

A las 3 o 4 semanas de su consumo habitual, se inicia una degeneración grasosa del hígado provocando una hepatitis alcohólica, que ocasiona insuficiencia hepática con graves consecuencias nutricionales. Si este tipo de intoxicación continúa, la degeneración del hígado se hace fibrosa y se presenta cirrosis hepática, enfermedad crónica que provoca una insuficiencia hepática gradual que provoca trastornos mentales severos como es la encefalopatía hepática, conductas violentes y puede conducir a la muerte. Si la persona sigue bebiendo, como el alcohol ya no puede ser metabolizado por el hígado pasa al cerebro provocando daño permanente, convulsiones y delirios. El alcoholismo además ocasiona gastritis, indigestión, úlcera estomacal, trastornos hormonales e impotencia sexual. La ingestión sistemática de alcohol, disminuye el hambre e interfiere en la absorción de nutrimentos importantes como la vitamina B, E, A, K y C, así como de proteínas, por lo que el alcohólico tiende a sufrir de desnutrición y avitaminosis. Por si fuera poco, la falta de defensas en el organismo ocasiona el desarrollo de enfermedades infecciosas frecuentes, entre ellas la neumonía. Otros daños son la esofagitis, la pancreatitis con graves daños en las células productoras de insulina, dermatitis inespecíficas, dolores en varias partes del cuerpo, pérdida de la visión en uno o ambos ojos. También se puede desarrollar una alteración sexual, ocasionando disfunción en la erección del pene en el hombre y una desaparición de la menstruación en la mujer. El consumo de alcohol durante el embarazo puede causar problemas en el desarrollo del feto, produciendo el llamado síndrome fetal del alcohol.