01 800 502 77 10 | 502 77 10

 

¿Estoy ante un problema serio?

Un cafecito por la mañana es casi sanador, otro café yendo a trabajar suena lógico pues nos activa ¿otro café en la oficina? ¿una parada en Starbucks a la hora de la comida? ¡otro café para despertar a media tarde!, una jornada semejante nos releva más que un gusto por esta bebida, nos pone en evidencia una adicción.

 

Cuando el gusto se torna autodestructivo

Es común no identificar una dependencia al café porque lo vemos muchos de nosotros como un gusto, pero más de tres tazas al día no son recomendables. Y puede que no excedamos las dos tazas de cafecito pero ¿cuánta cafeína consumimos en total?, esta sustancia está presente en chocolates, tés, refrescos y en cualquier alimento que contenga alguno de estos ingredientes.

 

 

El gusto se vuelve autodestructivo cuando pese a las agruras, reflujo, descomposición estomacal, jaquecas y demás problemas evidentes en la salud insistimos en el alto consumo de café o cafeína.

Esto porque como estimulante del sistema nervioso central, la cafeína nos provoca una dependencia física que si bien es cierto no se compara con la dependencia a las drogas ilegales o el alcohol, a largo plazo sí puede provocarnos problemas graves de salud por el consumo desmesurado.

 

Cómo volver a la normalidad

Un adicto a la cafeína y al café puede sentirse tras evitar o reducir su consumo con malestares como mareos, jaquecas, confusión, estreñimiento, sueño excesivo, cambios de humor y dificultad para realizar sus tareas.

 

La buena noticia es que esta adicción es controlable poco a poco y con paciencia se puede reducir el consumo taza por taza, pero además estando atentos a reducir el consumo de cafeína en otros alimentos.

Sin embargo, además de los síntomas ya mencionados la depresión puede surgir al dejar la cafeína, por lo que no dudes en acudir con un profesional en adicciones para una ayuda profesional si esto pasa.

 

Solicita información

01 800 502 77 10