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¿Es posible que el gusto se vuelva un problema?

Comer es uno de eso placeres de la vida que no tienen comparación y quizá cuando lees adicción a la comida pienses ¡mi tipo de adicción!, pero esto no se trata de un exceso que nos damos de vez en vez, sino una dependencia, una sumisión de la razón y la voluntad a la comida.

Con qué se relaciona esta adicción

Contrario a lo que podríamos  pensar la adicción a la comida es común en pacientes de anorexia y bulimia, solo que los primeros evitan comerla y los segundos la desechan tras atracones con vómitos y laxantes, sin embargo, ambos presentan cuadros donde hablan, se expresan y piensan constantemente en comida.

Como sabemos algunos alimentos liberan sustancias adictivas, el chocolate libera dopamina y también la cafeína, las sales y azucares en exceso liberan un efecto de subida de energía similar a la cocaína y por esto bueno, es básicamente similar el deseo y la sensación de comer al del placer y la euforia.

¿Cuáles son los síntomas de alarma?

Todos pasamos por periodos de antojos y de excesos alimenticos, por lo que los síntomas pueden ser confundidos o ignorados, pero si vemos estos comportamientos en nosotros, un familiar o amigo, quizá estemos ante un problema de adicción a la comida.

  • Comer en secreto y ocultar comida
  • Comer cuando no se debería tener hambre
  • Comer sin control, comer hasta enfermar o sentirse mal
  • Sentimientos de ansiedad y culpa por comer en exceso
  • Pensamientos obsesivos en relación a la comida

La dependencia emocional a la comida es un factor de adicción, y aunque suene un poco raro es más común de lo que parece pues creamos patrones que lo propician como recompensarnos con un postre, hacer un platillo especial para sentirnos mejor, etc.

La terapia profesional puede ser una salida del problema, así como el tratarla en grupos de apoyo y con ayuda familiar.

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